Cuscús con calabaza y tomate seco, falafel y ensalada de rúcula, aguacate y mango

Cuscus con calabaza y tomates secos, falafel y ensalada de tomate, aguacate, rucula y mango.

 

Por partes. Esta entrada lleva un título muy largo, y es que la comida es completita, pero va a ser demasiada receta para un solo post. Y teniendo en cuenta que la receta de los falafel no es mía, sino que es totalmente robada sin ninguna vergüenza a otra blogera, pues casi mejor os pongo el link, y la veis directamente allí. Es la receta de falafel de Living las Vegans y, como bien dice ella, es LA receta. ¡No falla! Quedan tiernos y con mucho sabor, y nada pastosos. Probadla, de verdad, que es un acierto para cualquier ocasión.

Sigo. La ensalada de ahí atrás es también LA ensalada para mí. La probamos en un restaurante de Cafayate, al norte de Argentina, y nos dejó sin palabras. No tiene nada, así que en dos líneas os cuento el truco (lleva solo rúcula, aguacate, mango, sal y aceite de oliva): cortas el mango en trocitos y lo dejas un buen rato con sal en la fuente que vayas a usar para servir la ensalada. Cortas el aguacate en trocitos y lo añades junto con la rúcula. Aliñas con aceite de oliva, y si hace falta algo más de sal. ¡Listo! Es alucinante el resultado, porque el mango suelta mucho jugo con la sal, y parece que lleva un aliño especial, cuando no es más que sal y aceite. Para mí va genial con el falafel, así que ya tienes media comida hecha.

Y el cuscús, que vale para todo. Para mí es maravilloso, porque se hace prácticamente solo, no hace falta estar encima. Este plato en concreto quedó delicioso por casualidad, porque, como muchas veces, aprovechamos lo que teníamos por ahí. A veces es cuando salen los mejores platos. Ahí va la receta.

Ingredientes:

  • Un vaso de cuscús (si es integral, mejor)
  • Un vaso y cuarto de agua (si el cuscús no es integral, con un vaso vale)
  • Ras el Hanout (o alguna especia de tu gusto)
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Un diente de ajo
  • Una taza de calabaza hecha al vapor (o cocida)
  • Seis o siete tomates secos y su aceite

Primero se pone en marcha el cuscús: poner a hervir el agua, añadir la sal y las especias, y añadir el cuscús cuando hierva. En cuanto se evapore el agua, retirarlo del fuego y añadir un buen chorro de aceite. Mezclar y dejar reposar. Cuando pasen unos diez minutos, esponjar bien con un tenedor, para que quede suelto. En una sartén echar dos o tres cucharadas del aceite de los tomates secos, ponerla a calentar y machacar un ajo. Bajar a fuego medio y añadir enseguida los tomates y la calabaza. Con un par de vueltas vale, solo hace falta que se calienten y no queremos que la calabaza se rompa del todo. Añadir el cuscús y mezclar bien. Se le puede añadir más aceite de los tomates, le da un aroma espectacular.

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