Cosas de la vida

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¿Que cómo he llegado aquí? ¿Por qué me hice vegana? Pues cosas de la vida. Creo que hay algo que es común a todos y todas las veganas: la compasión. No creo que sea casualidad que la vida nos haya llevado por este camino, son pequeñas cosas que se van uniendo, verdades que vas descubriendo y miedos que vas perdiendo. Miedos. Miedos que la sociedad en general, y la familia y amigos en particular, nos van metiendo poco a poco, con pequeños gestos, inocentes palabras, e incluso con imposiciones directas. “No puedes dejar de comer carne, te quedarás en los huesos” o “deja de decir tonterías” son frases que hemos oído mil veces. Pero llega un día en que todo encaja, y abres los ojos.

A mí me pasó casi sin darme cuenta. Estudiaba una costumbre local en la que se utilizaban gallinas o pollos para rituales festivos, algo muy común en muchas sociedades. En la investigación contacté con Askekintza, una asociación animalista de Donostia, y la persona que acudió a atenderme hizo algo más que informarme sobre el tema.

Era una persona dulce y joven, alguien que jamás hubiera pensado que pudiera contener tanta sabiduría y compasión en su ser. Me habló con total naturalidad de su paso al veganismo, algo que yo creía muy difícil en el País Vasco, debido a las costumbres culturales relacionadas con la gastronomía, fuertemente centrada en carnes y pescados. Además, pensaba que sería muy complicado conseguir alimentos en un pueblo pequeño como el mío. No sabía lo equivocada que estaba.

La sensibilidad la tenía, por algo escogí ese tema para la tesina. Toda mi vida había considerado que el trato dado a los animales era injusto. De todas formas, como la mayoría de la gente, no había hecho la conexión. Un torero siempre sería peor que yo. Pero esta persona me quitó la venda, y ya no pude dejar de ver. No podía quitarme de la cabeza que podía hacer algo, que estaba en mis manos, y empecé a devorar información de aquí y allá. Y ¡voilà! En menos de un mes había una vegana más en el mundo; una vegana con más convicción día a día.

Y hoy estoy aquí, intentando que de algo sirva lo que he aprendido y sigo aprendiendo por el camino. Si os gustan mis recetas, ya sabéis, comentad, seguidme en Instagram, dadme un masajito en la espalda… ¡Lo que queráis!